Peleas Matrimoniales

Martes, 30 Septiembre   

Peleas Matrimoniales — La Fuente
Las peleas matrimoniales son una parte normal de la vida de las parejas. Cuando dos personas se unen en matrimonio, las peleas están destinadas a suceder. Cada persona ha tenido diferente experiencia de vida e indudablemente, tiene diferentes expectativas del matrimonio y de su cónyuge. Por lo tanto, cada uno va a reaccionar diferente a los desafíos de la vida.

Peleas Matrimoniales — La Respuesta
Cuando dos o más personas se juntan, las posibilidades de las peleas matrimoniales están destinadas a aumentar. Las peleas matrimoniales no son malas por sí mismas, es nuestra respuesta a esas peleas las que pueden ser útiles o dañinas. Las peleas matrimoniales pueden ser los retos que nos ayuden a crecer como personas más maduras y en una relación más madura o pueden destruir nuestro matrimonio. Probablemente Dios está usando las peculiaridades de nuestro cónyuge como una lija para pulir las duras aristas de nuestro propio carácter.

Es posible que te sorprenda saber que la Biblia trata este asunto. En el libro de Santiago se dice que debemos ser felices cuando el camino es duro, porque entonces nuestra paciencia tendrá la oportunidad de crecer. Cuando nuestra paciencia crece, eso muestra que somos maduros (Santiago 1:1-4). Esto demuestra que el amor realmente habita en nosotros. El verdadero amor es muy paciente y bondadoso, nunca celosa o envidioso, jamás jactancioso, egoísta o rudo. El amor no demanda nada para sí. No se enoja fácilmente, no mantiene resentimientos y difícilmente nota cuando los otros se han equivocado (1 Corintios 13).

Vemos lo que realmente está dentro de nosotros cuando nuestro cónyuge “presiona el botón”. ¿Explotaremos en ira? ¿Seremos rudos? ¿Exigiremos que nuestro cónyuge haga las cosas a nuestra manera? ¿Permitiremos que las peleas conyugales gobiernen nuestras vidas? ¿Implementaremos técnicas para crear una mejor comunicación? Aunque nuestro cónyuge puede estar equivocado en lo que hace o dice, nuestra respuesta muestra cómo somos nosotros de verdad en nuestro interior. Tenemos una opción. Podemos reaccionar de una manera constructiva o podemos reaccionar de una manera negativa, mostrando nuestra ira, nuestra sensación de injusticia y nuestro orgullo herido.