Discutir bien no es tan dificil

Discutir bien no es tan dificil

Miércoles, 8 Octubre   

* El respeto hacia los demás es imprescindible, pero lo es también el respeto hacia nosotros mismos: quien al hablar obvia sistemáticamente lo que siente y no atiende a sus sentimientos o emociones, deja de respetarse.
* Nuestra posición de “no quiero que me cambies” nos obliga a aceptar la de “no quiero cambiarte”. Desde aquí estableceremos una relación enriquecedora y basada en la realidad.
* Los peores hábitos para unas relaciones enriquecedoras y satisfactorias son: la intransigencia, el llevar las cosas a los extremos, el maniqueismo, la visceralidad, el dramatismo, primar los aspectos negativos, y, sobre todo, querer ganar siempre, tener siempre la razón.
* Discutir sin irritarnos nos evita malos ratos (la discusión no me desquicia ni me hace sufrir, vivo las emociones de forma controlada y serena) y favorece la relación social. Al final, hay que convivir. Necesitamos de la convivencia, también en un espacio de diferencias de opinión, de sentimientos y de posicionamientos ante la vida. Es más lo que nos une que lo que nos separa.
* No hay fatalismo que valga. Podemos cambiar, y mejorar mucho como personas. Somos inteligentes y capaces de evolucionar, de aprender nuevas formas de estar y de ser. No sirven posturas como “cada uno es como es”, o “eso va con el carácter”.
* Utilicemos nuestra capacidad de pensar, disciplinándonos en nuestra forma de interpretar la realidad. Una discusión es una confrontación de pareceres, no una guerra. Si el otro me ataca, estará emocionalmente mal para necesitar hacerme daño. Todos nos comportamos en función de las circunstancias, intentemos comprender las que rodean al otro. Y también las que nos condicionan a nosotros.
* Usemos nuestros recursos corporales: en las discusiones, no aparquemos el cuerpo, nos puede ayudar a procesar las emociones. Respiremos profundamente antes, durante y después de la confrontación. Relajémonos muscular y mentalmente. Todo esto ayuda a que el cuerpo sea un aliado y el inductor de reacciones emocionales proporcionadas.